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domingo, 21 de mayo de 2017

La guerra secreta en México

Continuando con la revisión de mis fuentes históricas, en esta ocasión toca el turno al alemán Friedrich Katz. Resulta curioso que las obras más objetivas que hablan de nuestro pasado hayan sido escritas por extranjeros, como el ya mencionado autor o el francés Jean Meyer. Salvo por Enrique Krauze, la mayoría de los historiadores nacionales hacen sus investigaciones y las cargan con influencias ideológicas o maquillan la información para justificar el estado de las cosas. Es conveniente destacar que la obra de Katz estuvo vetada durante mucho tiempo en nuestro país bajo el argumente de cómo un extranjero iba a escribir sobre la historia de México, aunque considero que el régimen de la revolución de ese modo podía justificar el estado de las cosas, y por eso impidió la publicación de la obra para ocultar ciertos eventos que no querían que salieran a la luz. Este libro no estuvo presente en las librerías hasta años reciente, siendo la edición más conocida, en mi opinión, la de la editorial española Era.
Como lo había mencionado antes, el libro habla de las intrigas de los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia y, en menor medida, Japón. Las intrigas de diplomáticos, empresarios y políticos de las naciones ya mencionadas estaban dirigidas más que nada a obtener preponderancias en las actividades económicas en nuestro país. El contexto histórico de la obra abarca desde el final del Porfiriato hasta el asesinato de Carranza aquí en nuestro país, mientras que en Europa las tensiones entre las potencias antes mencionadas estaban al rojo vivo con el consiguiente estallido de la Primera Guerra Mundial. El estallido del conflicto en el viejo continente aumentó las tensiones en México cuando los países beligerantes intentaron aumentar su influencia en el gobierno apoyando a las diferentes facciones en su lucha por el poder. Katz describe los acercamientos de los diplomáticos de las grandes potencias con Francisco I. Madero, Victoriano Huerta, Francisco Villa, Venustiano Carranza y otros personajes. Uno de los puntos más interesantes del libro tiene que ver con la conspiración del gobierno norteamericano en la caída de Porfirio Díaz y la muerte de Madero con tal de mantener el orden en el país. También se menciona cómo el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, maquinó todo para provocar la muerte de Madero y obtener concesiones petroleras. Sin embargo, también reconozco algunas imprecisiones, siendo la más importante a mi parecer el hecho de que se fuera con la finta de que Francisco Villa era de Parral, Chihuahua, cuando en realidad este caudillo era de un rancho en San Juan del Río, Durango.
La siguiente sección trata del acerca del gobierno de Victoriano Huerta después de haber dado un golpe de Estado contra Madero. Ese se centra en la falta de reconocimiento del gobierno del Chacal por parte de las potencias que luego serían aliadas en la Primera Guerra Mundial: Estados Unidos, Inglaterra y Francia; y las intrigas de Alemania para obtener preponderancia económica en nuestro país sin reconocer a Huerta de manera abierta. Además hay que tomar en cuenta que las tensiones entre los países citados (menos Estados Unidos) en vísperas del estallido de uno de los conflictos bélicos más importantes de la Historia Universal. De este periodo considero que los incidentes más importantes fueron el del barco alemán Ypiranga, cargado de armas para las tropas huertistas y la ocupación por parte de los norteamericanos de Veracruz. En el terreno nacional se ven los diversos apoyos de las potencias antes mencionadas a las facciones. También se explica las relaciones fratricidas entre los líderes revolucionarios y cómo el gobierno norteamericano para lograr sus fines con respecto a México.

La última parte del libro comprende las intrigas a favor y en contra de Carranza durante y después de la Primera Guerra Mundial de parte de Estados Unidos y Alemania, sobre todo. Katz relata cómo los alemanes intentaron por todos los medios sabotear la industria norteamericana, aunque estos intentos fueron bastante infructuosos debido a la incompetencia de los servicios de inteligencia alemanes. Los siguientes intentos de los alemanes por evitar la entrada de Estados Unidos en la guerra era crear un conflicto armado entre este último y México. El mejor ejemplo de esto fue el telegrama Zimmermann, interceptado por el servicio de inteligencia británico y que finalmente sirvió de pretexto para la entrada de los norteamericanos en la guerra en Europa. Carranza desde luego que no aceptó el plan por prudencia, pues una intervención norteamericana habría puesto fin a su gobierno. Esto fue especialmente evidente con el ataque de Villa al pueblo de Columbus, Nuevo México en 1916 y que sirvió de pretexto para la Expedición Punitiva para buscar al responsable. Algo que menciono Katz al final del libro es que Carranza tal vez haya sido un consumado conservador pero también un gran patriota, ya que pudo mantener la soberanía de nuestro país aun cuando el panorama era adverso y logró utilizar los intereses de las potencias a su favor, lo que le sirvió para mantenerse en el poder mucho más tiempo que Madero. Lo que quiso demostrar Katz con esta obra fue el poderío de las grandes potencias en la Revolución Mexicana y cómo esa capacidad influyó en la victoria de uno u otro bando, en especial la de Estados Unidos y estoy convencido de que esa fue la principal causa del por qué el gobierno mexicano impidió la venta de “La guerra secreta en México” durante tantos años: por decir verdades incómodas. 

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