Buscar este blog

jueves, 7 de diciembre de 2017

La política del dedazo

La “Dictadura Perfecta”, según el escritor peruano Mario Vargas Llosa, es el régimen que dirigió el PRI durante la mayor parte del siglo XX. Este término es usado a la hora de criticar al tricolor, pero estoy convencido de que la mayoría no sabe que significa. Vargas Llosa nombró así a este régimen porque era una dictadura partidista en la que se cambiaban cada seis años de presidente, disfraz de democracia, mientras pisoteaba los derechos políticos mexicanos al estilo de otras dictaduras en el continente y se mantenía un adoctrinamiento de la población para preservar el régimen. Además, y al igual que otras dictaduras, se sostuvieron creando estructuras para atar a la sociedad a la estructura del partido oficial ofreciéndoles demagógicamente diversos beneficios a cambio de su apoyo en los procesos electorales y el palo en caso de que se salieran del huacal (pregúntenle a Elba Esther Gordillo y a La Quina). Y por último está el dedazo en el que el presidente de la república elegía a su sucesor sin tomar en cuenta la opinión de su partido, solo valía su criterio y por eso todo el gabinete se ponía lambiscón el último año de gobierno. Esto ocurrió, aparentemente, desde 1929 hasta 1994, y de hecho el último tapado murió asesinado.
Pese a lo anterior, el primer tapado no fue un priista, es más, fue muchos años antes de que se fundara tan tristemente célebre instituto político. Fue más de 50 años para ser más precisos y durante la última dictadura personal del país: el Porfiriato. Era el año de 1880 y el general Porfirio Díaz necesitaba quien le guardara el cargo. Esto era porque cuando se levantó en armas contra Sebastián Lerdo de Tejada con el plan de Tuxtepec debido a que este último se quería reelegir y eternizarse en la amada silla. Antes de eso, en 1871, don Porfirio se levantó en armas contra Juárez porque también se negaba a abandonar la amada silla. En ambos casos el lema de su rebelión fue, irónicamente, el mismo que usó Madero décadas después: Sufragio efectivo, no reelección. Entonces en 1880 postuló a su compadre, el general manco Manuel González, para que le guardara la amada silla para dar la apariencia de que iba a respetar su promesa de no reelegirse. Don Porfirio era un hombre honrado, pero su compadre tenía las uñas largas pues se enriqueció a manos llenas mientras fue presidente. En 1884 se volvió a postular don Porfirio y ahora sí no dejo que nadie se sentara en la silla durante 36 años. Es decir, su lema completo era: Sufragio efectivo, no reelección… inmediata.
Sin embargo, este no fue el dedazo más famosos de la historia del país, pues pasada una década de la muerte de don Porfirio se hizo una práctica común. El primer intento fue el de Carranza de imponer a Ignacio Bonillas en lugar de a Álvaro Obregón y eso finalmente lo llevó a la muerte. Sin embargo, Obregón hizo lo mismo en 1924 al imponer la candidatura a la presidencia de Plutarco Elías Calles y para hacerla efectiva no dudo en matar a los oficiales de su antiguo ejército que tantas veces le salvaron la vida: Manuel M. Diéguez, Fortunato Maycotte y Rafael Buelna; a su antiguo aliado, Adolfo de la Huerta, lo mandó al exilio. Cuatro años después, Obregón era asesinado en San Ángel por los diputados de Guanajuato porque osó reelegirse y se cometería al año siguiente el primer fraude electoral posterior a la Revolución. Para esto, Calles impuso a Pascual Ortiz Rubio como candidato del PNR, partido fundado por Calles y para Calles, y logró ganarle a José Vasconcelos de una manera fraudulenta. Sin embargo, para la desgracia de Calles, su último dedazo, Lázaro Cárdenas, le salió contraproducente, pues su lacayo terminó por lanzarlo del país en pijama. Sin embargo, y al contrario de lo que muchos pudieran creer, esto no significó nada para la democracia mexicana sino por el contrario. Para la elección de 1940, Lázaro Cárdenas impuso como candidato al general Manuel Ávila Camacho y se cometió uno de los fraudes electorales más escandalosos de la historia.

Cuando finalmente se consolidó el PRI como una dictadura partidista se hicieron parte de la clase político buena parte de los vicios que conocemos hoy. Y sí, uno de esos vicios fue que el presidente designaba como su sucesor a uno de los miembros de su gabinete. Era común que el último año de gobierno los Secretarios de Estado se pusieran lambiscones con el presidente para que los designara como su sucesor para ocupar la amada silla. Esta fue la norma hasta 1993, ya que el último dedazo fue de Carlos Salinas de Gortari para designar a Luis Donaldo Colosio y todos sabemos cómo termino esa historia. Los dedazos fueron un modo para obtener impunidad de los delitos cometidos en las diferentes administraciones y siempre vieron el gobierno como un patrimonio de su partido. De ahí es donde Enrique Krauze hace su alegoría de los revolucionarios como una familia que se turna las llaves de un ropero en el que se guardan los secretos más sucios de la familia bajo doble llave. Con todo esto es evidente el grado de corrupción del régimen y que haya sido una dictadura bastante longeva que supero a muchas en América Latina. El dedazo no nada más se extendía al candidato presidencial sino que abarcaba gobernadores, presidentes municipales y legisladores. De ese modo fue como también se obtuvo el control de todo el aparato gubernamental que no se dudó en usar para silenciar a los opositores en muchas ocasiones, ya sea intimidándolos, encarcelándolos e incluso matándolos. El dedazo es algo muy vergonzoso en nuestra historia pues ayudó a preservar un régimen del que se sirvieron los políticos para su beneficio personal y de sus grupos en detrimento del bienestar nacional. Es muy importante conocer estos detalles en los turbulentos tiempos actuales.           

martes, 5 de diciembre de 2017

202 años de la muerte de Morelos

El 22 de diciembre de 1815 muere fusilado el cura José María Morelos y Pavón en el poblado de San Cristóbal Ecatepec por alta traición a la corona española. Morelos es uno de los personajes más importantes de la Guerra de Independencia pues fue el continuador de la lucha iniciada por el cura Miguel Hidalgo y Costilla en el año 1810. Arriero, sacerdote, militar con talento innato, Morelos era uno de los personajes más completos y le dio a nuestro país el primer proyecto de nación al redactar documentos de suma importancia en el que destacan la Constitución de Apatzingán de 1814 y los “Sentimientos de la Nación” que eran todo un programa político a seguir en el momento que la Nueva España iniciara su vida independiente. Es de hecho el primer personaje en pensar en la independencia de México, pero no se le reconoce oficialmente debido a que su hijo, Juan Nepomuceno Almonte fue un importante partidario del bando conservador en la Guerra de Reforma, ofrecer la corona mexicana a Maximiliano y ser partidario del Segundo Imperio Mexicano ya que los nada liberales hicieron tabú proponer la monarquía como forma de gobierno en México.
José María Morelos y Pavón nació en Valladolid (hoy Morelia) en el actual estado de Michoacán el 30 de septiembre de 1765. En sus primeros años Morelos estudió en la escuela de su abuelo y después en el Colegio de San Nicolás. En 1789 ingresa en el seminario de Valladolid del que se gradúa en 1795. Sin embargo, el sacerdocio no fue el único oficio que desempeñó. El más importante de ellos fue el de arriero, es decir, in transportista de carga. Gracias a este obtuvo un amplio conocimiento acerca de los caminos que después usaría en sus campañas militares en la Guerra de Independencia. Se involucró en la lucha del padre Hidalgo porque este era el director del Colegio de San Nicolás y le admitió a pesar de que las leyes de entonces no permitían que un mulato como Morelos tuviera acceso a la educación. Morelos entró a dicha institución educativa presentando un certificado de casta a todas luces falso (él era moreno) que fue identificada como tal por el padre Hidalgo pero se hizo de la vista gorda. Años después se hizo con el curato del pueblo de Carácuaro en Michoacán donde tenía mala fama entre los feligreses debido a que era especialmente estricto con ellos. A pesar de lo anterior hay que señalar que durante su estancia en Carácuaro ayudó a construir una capilla que hasta la fecha sigue de pie en dicha población del Bajío.
Como muchos sabrán, Morelos se une al movimiento del cura Hidalgo en octubre de 1810 y a la muerte de los primeros caudillos en 1811 quedó al mando de las tropas insurgentes. A partir de entonces empezó a demostrar un talento innato para la guerra sin haber tenido una educación militar formal. Se dice que el talento militar innato de Morelos se hizo famoso incluso al otro lado del Atlántico que incluso Napoleón Bonaparte llegó a decir que “le dieran dos Morelos y conquistaría el mundo”, aunque es posible que lo último sea una exageración. Lo que sí se puede asegurar es que Morelos puso de cabeza a más de un oficial del ejército realista siendo Félix María Calleja el más conocido de estos. Calleja persiguió a Morelos por todo el centro y sur del país sin poderlo atrapar. Morelos de dio a Calleja varias derrotas en Oaxaca, Izúcar de Matamoros (así se llama actualmente) y Acapulco. La batalla más famosa en la que participaron Morelos y sus oficiales fue la del Sitio de Cuautla del 19 de febrero al 2 de mayo de 1815. En dicha ciudad los insurgentes fueron sitiados por los realistas por casi tres meses. Los resultados del sitio aún son cuestionados debido a que los insurgentes rompieron el sitio huyendo de las tropas de Calleja para intentar tomar Acapulco. Sin embargo, en el camino es capturado Leonardo Bravo que fue conducido a la Ciudadela y fue muerto a palos en la calle de Bucareli, en la Ciudad de México. Acto seguido, Morelos le ordena al hijo de Leonardo Bravo, Nicolás, fusilar a todos los realistas que tenían prisioneros, sin embargo, desobedeció la orden y los liberó.

La faceta más conocida de Morelos es la de intelectual por haber sido presidente del primer congreso constituyente de nuestro país y por el texto “Sentimiento de la Nación” en los que se hacían los primeros esbozos del Estado mexicano. El artículo más famoso de “Sentimientos de la Nación” es el 15 que dice: “Que se proscriba la esclavitud para siempre y lo mismo la distinción de castas, quedando iguales y sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud” (se puede leer en el billete de $50 pesos). Este documento fue publicado el 21 de noviembre de 1813. En él se plasmaron los principales reclamos de los insurgentes negados por las reformas borbónicas: acceso a los altos puestos públicos, abolición de la esclavitud y del sistema de castas, impuestos justos y algunos derechos para los americanos. El texto está inspirado en los principales escritos acerca de los derechos del hombre como los de Rousseau y Kant de los que Morelos era aficionado. El documento más importante fue la Constitución de Apatzingán, llamada así por haber sido promulgada en el poblado del mismo nombre en el actual estado de Michoacán, el 22 de octubre de 1814. En esta se establecía de manera más formal lo declarado en “Sentimientos de la Nación”. Sin embargo, por sus responsabilidades con el Congreso de Chilpancingo hicieron que Morelos descuidara el lado militar de su campaña. De hecho, fue capturado mientras ayudaba al Congreso de Chilpancingo a huir de las tropas realistas del entonces virrey Calleja. Esto ocurrió el 5 de noviembre de 1815, en Temazcala, Guerrero, durante la marcha del Congreso a Tehuacán. Morelos fue juzgado por alta traición a la corona y condenado a ser fusilado. La sentencia se llevó a cabo el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec, actual Estado de México. Con su muerte se cierra la segunda etapa del movimiento de Independencia que finalmente sería consumada el 27 de septiembre de 1821.      

domingo, 26 de noviembre de 2017

Consecuencias de la Revolución

Muchas cosas se han dicho acerca de la Revolución y sus consecuencias en la vida nacional. En realidad temo decir que las consecuencias fueron a la larga más dañinas que benéficas aunque durante décadas se hizo creer lo contrario a la población. El régimen resultante de una década de guerras civiles y luchas por el poder tenía que justificarse de algún modo. Y lo hicieron tan bien que aun hoy en día se puede ver la defensa a ultranza de los supuestos beneficios del régimen, aunque el partido que lo encarnó es el más odiado del país, pero la gente no puede dejar atrás dichas taras históricas. Esto habla del adoctrinamiento del régimen en el que al parecer todavía se defienden los principios del régimen a pesar de que la evidencia muestra fallas de origen y por eso no funciona. El desconocimiento histórico y la falta de interese por adquirir los conocimientos hacen extremadamente difícil sino que virtualmente imposible romper con ellos.
Para dimensionar el problema es necesario analizar cómo se formaron los monstruos que encarnó el régimen para obtener el control. El primero de ellos es el sindicalismo que lo único que hizo fue dañar la economía de modo bastante grave y no ayudó a mejorar la condición de la mayoría de los trabajadores. Este se formó inmediatamente después de la victoria de los sonorenses, siendo que esto sucedió de la mano de Álvaro Obregón. En 1913, Obregón hace un pacto con la Casa del Obrero Mundial con lo que se formaron los batallones rojos que no fueron del todo agradables para el Primer Jefe. Una vez que Obregón estuvo en el poder, les dio a los sindicatos manga ancha para operar con impunidad. Así, los líderes sindicales pudieron enriquecerse escandalosamente, acceder a cargos públicos y todo con impunidad absoluta. Para poner en cintura a los opositores se incluyó una cláusula de exclusión para que no solo fueran expulsados del sindicato sino que fueran despedidos de su trabajo. Esto se consolidó durante el gobierno de Lázaro Cárdenas porque fue el que ató definitivamente a los sindicatos al poder presidencial. Esto los dotó de un poder inmenso que los ayudó a obtener prestaciones exageradas a cambio de apoyo electoral al partido oficial. Sin embargo, esto también contribuyó a destruir empresas además de contribuir a su ineficiencia como lo recordaran los mexicanos mayores. Además, muchos trabajadores de las empresas dedicadas a su extracción obtuvieron privilegios inaceptables que con el tiempo las dañaron de forma irremediable. Aunque los trabajadores en general siguieron en muchos casos teniendo condiciones de trabajo miserables mientras una casta privilegiada era la que obtenía los beneficios. Además, muchos sindicatos, gremios empresariales obtuvieron un poder para chantajear al gobierno: un tiempo fueron los ferrocarrileros, después los maestros y un número significativos de políticos cedieron a dichas presiones. Además de los sindicatos, gremios empresariales, centrales campesinas y otros grupos del llamado “sector popular”  son parte de ese saqueo del que ha sido víctima nuestro país durante largo tiempo.
El segundo gran fracaso de la Revolución fue la Reforma Agraria, tema del cual ya se ha hablado en este espacio con anterioridad. Es cierto que se ha explicado cómo fue que se inició el despojo de tierras durante la Reforma y el Porfiriato. Sin embargo, el modo en el que se hizo la reforma agraria lo único que se logró fue llevar el campo a la ruina. Lázaro Cárdenas la llevó a cabo para consolidar su poder político luego de la expulsión de Calles del país. Lo que hizo Cárdenas fue dividir las tierras de los grandes latifundios a una escala nunca antes vista. La idea era que le tocara un trozo de tierra a cada agricultor y de ese modo colectivizar el trabajo en las zonas rurales. Además de todo, también se creyó que dando créditos sin intermediarios se iba a hacer productivo al campo. De cualquier manera, se equivocó, pues la mayoría de los ejidos (la unidad básica de producción ideada por el gobierno de Cárdenas) empobrecieron a la mayoría de los campesinos de una manera mucho mayor que cuando estaban atados a las haciendas. Esto es una demostración de cómo es que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Sin embargo, la reforma agraria es considerada como uno de los grandes logros de la Revolución a pesar de que la promesa de mejorar la vida rural en nuestro país no se cumplió. En realidad este es uno de los mayores ejemplos de la demagogia revolucionaria y que a la postre resultaría en el empobrecimiento de la mitad de la población mexicana.
El último tópico que es motivo de controversia es el relativo a la posesión de los recursos naturales consagrado en el polémico artículo 27. Si se analiza bien es evidente que esto no es cierto o que los mexicanos no tienen un mejor nivel de vida. La expropiación petrolera, las concesiones mineras y otras explotaciones de recursos naturales han servido para que un puñado de políticos y empresarios se enriquecieran dilapidándolos de manera escandalosa. De lo que sí podemos tener certeza es que los recursos naturales son del gobierno y de los sindicatos, ya que políticos y líderes sindicales que han hecho una fortuna mal habida. Además, muchos trabajadores de las empresas dedicadas a su extracción obtuvieron privilegios inaceptables que con el tiempo las dañaron de forma irremediable.

Es decir, con lo anterior hay que decirlo: la Revolución solo benefició a unos cuantos, es más, a eso no se le puede llamar revolución. Solo fue una serie de luchas intestinas de diferentes grupos por el poder y que llevó a una élite corrupta al poder únicamente para lucrar con él. En un país con 50 millones de pobres la evidencia es más que clara al mostrar el fracaso de la Revolución. 

lunes, 20 de noviembre de 2017

Preludio a la Revolución

En los años previos a la Revolución ya se empezaba a notar la oposición al régimen porfiriano. Por un lado opositores como los hermanos Flores Magón, los hermanos Serdán y la familia Madero ya hacían campaña para sacar a don Porfirio del poder. Por el otro lado, ya había brotes de insurrección en el país siendo la rebelión de Tomochic y las huelgas de Cananea y Río Blanco los más importantes. Ya se notaban entonces claras señales de desgaste del régimen de Porfirio Díaz, pero tal parece que fueron ignoradas de forma olímpica. El general oaxaqueño se sentía indispensable para la pacificación del país y a la larga este detalle sería su perdición. Sin embargo, nadie notaba de aquella época notaba que el país en poco tiempo se llenaría de sangre, ni siquiera en septiembre de 1910 con las fiestas del Centenario de la Independencia o el paso del cometa Halley en ese mismo año. Y sin embargo, casi dos meses después sería publicado el Plan de San Luis, escrito por Francisco I. Madero para llamar a la rebelión armada en contra de Díaz.
En primer lugar, Madero, como ya se ha hablado en este espacio, estaba influido por las corrientes espiritistas muy de moda entonces. A don Panchito y sus partidarios solo les importaba la cuestión de la sucesión presidencial ya que el presidente Díaz ya estaba viejo. Lo demás venía de las “pláticas” que Madero tenía con los espíritus, lo que se supone sería el origen de la vena redentora del caudillo. Recordemos que la familia Madero se había opuesto a la imposición del gobernador de Coahuila por parte del presidente Díaz y su hombre fuerte en el noreste que era Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León. Esto sucedió dos veces, no solo una. Otro detalle que es importante para entender el periodo previo a la Revolución es que los funcionarios públicos de todos los niveles fueron nombrados con el visto bueno del presidente. Para dar detalle de esto, José Ives Limantour era el más joven del grupo de los “científicos” (así era llamado el grupo partidario de Díaz) tenía poco más de 50 años de edad. Con todo la anterior no es sorprenderse que todos estaban pendientes de la sucesión presidencial, más después de las palabras concedidas por Díaz al periodista norteamericano James Creelman en 1908 en la famosa entrevista. En ella afirmaba que el país ya estaba maduro para la democracia y esto sirvió de pretexto para Madero y otros opositores al régimen para fundar sus propios partidos políticos, aunque ya llevaban bastante tiempo financiando diarios opositores al régimen.
En segundo lugar están las insurrecciones ocurridas antes de 1910 y que son importantes para dimensionar el problema. La primera de ellas fue la Rebelión de Tomochic ocurrida entre diciembre de 1891 y octubre de 1892. En este evento tan desafortunado los pobladores de Tomochic se levantaron en armas en contra del gobierno central por los despojos de tierras y la pérdida de autonomía. Los pobladores se atrincheraron y esto provocó que las tropas federales masacraran a la población. La segunda insurrección ocurre en 1906 siendo esta la huelga de Cananea, Sonora. Básicamente los desencadenantes de la insurrección fueron las condiciones laborales paupérrimas y la discriminación de los patrones en favor de los norteamericanos. Este motivó incluso a que el dueño de la compañía, un norteamericano, llamara a las tropas de su país para poner orden. Entre los huelguistas estaba el Manuel M. Diéguez, que después sería oficial de las tropas de Álvaro Obregón. La huelga de los tejedores de Río Blanco, Veracruz tuvo un origen más trivial: los patrones impedían a los trabajadores recibir visitas en las casas que tenían habilitadas por parte de la compañía. Los resultados fueron los mismos que en Cananea: una represión terrible con los mismos muertos y heridos. Es decir, se estaba cumpliendo lo que profetizó Sebastián Lerdo de Tejada cuando partió al exilio una revolución social iba a tirar al gobierno del general Díaz, aunque no le atinó al tiempo.

Con lo anterior se ve que los ánimos estaban calientes desde años antes del inicio de la Revolución. Antes de esta había una gran cantidad de periódicos que se oponían al régimen. “El Ahuizote”, “Regeneración” y “El hijo del Ahuizote” y otros tantos más sirvieron para hacer crítica al gobierno. Es cierto que el sistema en aquel entonces no era perfecto, sin embargo, sí era perfectible. Madero no midió las consecuencias de sus acciones, es decir, no dudo de sus buenas intenciones, pero soltó un tigre que era difícil sino imposible de controlar. Con sus acciones, Madero lo único que hizo fue revivir los golpes de estado a una escala nunca vista anteriormente. El asesinato se convirtió en una manera de quitar a los enemigos y al final hizo que la corrupción se convirtiera en un mal generalizado. Con lo anterior hay que aclarar que si madero en lugar de buscar la amada silla se hubiese dedicado a promover las reformas de avanzada que se necesitaban en lugar de ensangrentar al país durante más de dos décadas, otra sería la historia. También hay que observar que Porfirio Díaz cometió el grave error de sentirse indispensable para la paz y la estabilidad del país y como todo dictador, se equivocó de manera escandalosa. Como quiera que sea, la Revolución destruyó al régimen que pudo haber transformado a nuestra nación en un país desarrollado. Esto es porque no se debe olvidar que en la época del Porfiriato la agenda social no era algo que fuera tomado en cuenta por el gobierno: basta con ver Francia, Estados Unidos y la Inglaterra Victoriana, y sin embargo muchos de los gobernantes de esos países son vistos con grandeza. Y dado esto, hay que dejar de juzgar los hechos del pasado con los criterios de la época actual.     

jueves, 16 de noviembre de 2017

Francisco Javier Mina

Uno de los personajes más famosos de nuestra historia fue sin duda el guerrillero español Francisco Javier Mina. La mayoría de mis compatriotas estoy seguro de que no saben algo acerca de este personaje ya que la lucha por la independencia de nuestro país acapara reflectores para Hidalgo, Morelos y Guerrero. En realidad hay aspectos de la vida de Mina que son desconocidos para la mayoría de los mexicanos pues en los libros de historia oficial apenas si hablan de su vida y obra. Con motivo del centenario de su muerte, ocurrida el 11 de noviembre de 1817 en el poblado de Cueráramo en el actual estado de Guanajuato, he decidido dedicar una entrada a la vida de este héroe de la independencia y daré a conocer detalles poco conocidos de su vida. Es bastante complejo hablar de Mina, pues de pelear en España a favor del rey Fernando VII en contra de la ocupación de Napoleón pasó a ser uno de los mayores traidores a la corona española por su intentona de liberar a la Nueva España del dominio de la metrópoli.
Mina nació en Otano, en la actual comunidad autónoma de Navarra, España, el 1 de julio de 1789. Entre otras cosas, fue enviado a estudiar a Pamplona a la edad de 11 años. A los 18 entra a estudiar derecho en la Universidad de Zaragoza. Con los sucesos del 2 de mayo de 1808, que fueron parte de la invasión napoleónica, regresó a Pamplona donde se puso a las órdenes del corones Aréizaga en contra de la ocupación francesa. En esos años hizo uso de sus talentos innatos para la guerrilla y no en pocas ocasiones pusieron de cabeza a las tropas de Napoleón, que no estaban familiarizadas con esta forma de combate. Sin embargo, y al igual que muchos de sus compatriotas, es evidente que no sabían qué clase de gobernante era el rey Fernando VII, característica que compartía con los insurgentes de la Nueva España. Después de muchos éxitos militares, fue capturado cerca de Pamplona por tropas francesas y conducido a Burdeos para ser interrogado. Sin embargo, gracias a la primera caída de Napoleón y a la intercesión hecha por Luis XVIII a los prisioneros del Corzo, fue liberado. Algún tiempo estuvo inactivo, pero poco después se embarcó rumbo a Londres donde comenzaría una nueva etapa como guerrillero en la Nueva España.
La razón por la que se embarcó hacía a territorio novohispano fue que en Londres había conocido a Fray Servando Teresa de Mier que lo convenció de luchar del lado de la causa insurgente. Sin embargo, no se embarcó directamente a la Nueva España sino que primero se dirigió a Estados Unidos que recién había obtenido obtenida su independencia. Llegó a Norfolk, Virginia en marzo de 1816. En septiembre finalmente pudo armar su cuadrilla y se embarcó en Baltimore, Maryland rumbo a Puerto Príncipe. De ahí se fue a Galveston y de ahí Nueva Orleans donde pasa algún tiempo. En marzo de 1817 finalmente se embarcó rumbo a Soto la Marina en el actual estado de Tamaulipas. Si voy a hace una observación: entre las tropas de mina había ingleses y norteamericanos y es evidente la intervención de las logias masónicas de Nueva Orleans con la causa insurgente. Como resultado de lo anterior algunos de los insurgentes como Guadalupe Victoria veían con recelo a Mina y no solo por ser español sino porque entre sus tropas había ingleses y norteamericanos. El único que le tenía aprecio entre los insurgentes era Pedro Moreno con el que llegó a tener una excelente amistad. El recelo de los insurgentes puede deberse también a la envidia por el talento militar de Mina, la desconfianza hacia sus tropas por su origen o una combinación de ambas.

A pesar de todo lo anterior, la corta participación de Mina en la independencia fue destacada. En junio de 1817 toman plazas muy importantes en la Huasteca y el Bajío. El 6 toma Ciudad del Maíz, el 15 Peotillos, el 19 Real de los Pinos, el 22 se une a una partida insurgente y el 24 entra en el Fuerte del Sombrero, defendido por Pedro Moreno. Aunque en momentos fueron derrotados, pues los soldados que dejó en Soto la Marina fueron vencidos. Debido quizá a la desconfianza de los insurgentes, se pidió a Mina atacar Guanajuato con hombres mexicanos y dejar sus tropas en el Fuerte del Sombrero y quizá por esa misma desconfianza fueron derrotados debido a la indisciplina de los mexicanos. El 1 de agosto el mariscal realista Pascual Liñán ataca el Fuerte del Sombrero, impidiendo a los insurgentes abastecerse de víveres. Sin embargo, logran escapar y tomas San Luis de la Paz, siendo la última victoria de Mina en la Nueva España. Después de esto, se refugiaron en el rancho “El Venadito” donde fueron sorprendidos por Liñán y sus tropas por la noche. En el combate muere Pedro Moreno y mina es capturado. Al día siguiente, Mina es conducido a Silao. El virrey de la Nueva España, Juan Ruiz de Apodaca, es premiado con el título de “El conde de Venadito”. Días después, el 11 de noviembre, Mina es conducido al fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo, donde finalmente fue fusilado por traición a la corona. La participación de Mina fue sin duda muy corta, sin embargo, fue importante para evitar la extinción del movimiento insurgente entonces decadente.   

jueves, 12 de octubre de 2017

La marginación de los indígenas

La pobreza en la que viven los pueblos originales de nuestro país es indignante y tal parece que a nadie le interesa resolver este problema. He de decir que este es un problema que tiene una complejidad alta y que abarca varios siglos de nuestra historia. Pero también hay que desmantelar mitos y decir algunas verdades dolorosas. Para empezar a abordar el problema de la miseria en la que viven los nativos hay que abordar una perspectiva histórica que no siempre es tomada en cuenta por especialistas en el tema (según dicen). En segundo lugar, tenemos que dimensionar a los indígenas como lo que son antes que nada: seres humanos capaces de pensar, sentir y tomar decisiones sobre sus asuntos, algo que hemos olvidado debido al racismo imperante en nuestro país. Además, hay que decir que el mexicano promedio vive en la incongruencia pues por un lado enaltece a los aztecas y otros pueblos que habitaban el actual territorio mexicano despreciando sus raíces españolas y por el otro se ofende si le gritan indio… vaya incongruencia la que impera en México.
Para empezar hay que decir que la conquista española no es como la pintan, pues en gran medida protegió a los indígenas. Además, la intervención de sacerdotes tales como Fray Bartolomé de las Casas y Vasco de Quiroga fue para evitar el exterminio de los nativos. Y no olvidemos la intervención de Conin en la fundación de Querétaro, que hasta hoy es una de las ciudades más prosperas y de la que el propio Conin fue su primer gobernador. Gracias a esto, se evitó el exterminio de los indígenas y el respeto de sus comunidades hasta la promulgación de las Leyes de Reforma (en un momento hablare de ese punto). Cuando llegó la independencia de nuestro país en 1821 y Agustín de Iturbide fue coronado emperador, los líderes indígenas pasaron a formar parte de la nobleza imperial y se dictaron leyes para la ocupación de tierras que no estuvieran ocupados por grupos autóctonos. Sin embargo, también hay que decirlo, todo esto dio pie a que desde el virreinato los indígenas fueran tratados como menores de edad, actitud que ha prevalecido hasta nuestros días. A pesar de esto, el barón de Humboldt vio nativos que vivían bastante bien según que lo relata en sus diarios en los que documentó su visita a la Nueva España.
Como todos sabemos, el imperio de Iturbide no duró y el principio de la marginación de los indígenas tuvo su origen con la república. Pero la legislación que sentó la base para la marginación de los indígenas fue la Ley de Desamortización de los bienes del clero. Lo que no se dice es que esta ley también ayudó a arrebatarles sus tierras a los pueblos originales pues únicamente reconocía la propiedad privada de la tierra, no reconocía la propiedad de organizaciones civiles, por lo que se afectó la posesión comunal de las tierras indígenas. Esto motivó a algunos grupos de nativos a tomar las armas en contra de los liberales y esto se acentuó durante la Intervención Francesa y el Segundo Imperio. Tomás Mejía, cacique otomí de la Sierra Gorda de Querétaro a tomar las armas a favor del imperio debido a que Maximiliano reconoció la propiedad comunal de las tierras indígenas y abolió la servidumbre por deuda. Esto resulta hasta irónico, pues Benito Juárez es un “héroe” a pesar de haber sentado la marginación de los indígenas y Mejía es un “traidor” por apoyar al que pudo reivindicar a los suyos y fue fusilado junto con Miguel Miramón y el desdichado emperador. Es más al año siguiente del fusilamiento de Maximiliano hubo una matanza terrible de yaquis en Sonora, perpetrada por el ejército federal y por órdenes de Juárez, para arrebatarles sus tierras. Con esto, durante la República Restaurada y el Porfiriato la hacienda creció a expensas de las tierras comunales llevándolas al borde de la extinción. Por eso Emiliano Zapata no podía ver a Juárez ni en pintura.

Después de la Revolución las cosas no han mejorado para las comunidades indígenas ni un poco a pesar de la Reforma Agraria. Aunque también tenemos que verlo: la repartición a diestra y siniestra de tierras sin tomar en cuenta las leyes económicas hicieron que Lázaro Cárdenas realizara el reparto agrario de manera demagógica con tal de afianzar su poder y el de su partido. El resultado fue un empobrecimiento masivo del sector rural, en especial de indígenas. Aunque creo que lo correcto es decir que las condiciones de vida no mejoraron en lo más mínimo. Aunque también hay que decirlo, en el fondo no hemos dejado de hacer lo mismo que Vasco de Quiroga y Bartolomé de las Casas que es tratar a los indígenas como menores de edad en un aparador. Ya en la actualidad hay pueblos indígenas que han podido salir adelante con poca o ninguna intervención como Cherán en Michoacán. Además, hay indígenas que han estudiado en la universidad, tanto en instituciones nacionales como extranjeras, demostrando de este modo que necesitan menos proteccionismo y más que les den las herramientas que necesitan para salir de la horrible condición de pobreza en la que están. Sin embargo, no creo que esto ocurra en el corto plazo, pues los indígenas son una importante clientela electoral además de que muchos grupos y organizaciones no gubernamentales los usan como ejemplos para sacar beneficios además de que a la mayoría de los mexicanos les parece un grupo vulnerable y por eso debemos sobreprotegerlos sin saber que en realidad les estamos haciendo un terrible daño.        

sábado, 7 de octubre de 2017

El Plan de San Luis Potosí

Uno de los documentos más importantes de nuestra historia es el Plan de San Luis de 1910 en el que se convocaba a rebelarse en contra de Porfirio Díaz. el contexto histórico en el que se promulgó dicho documento fue luego de unas elecciones fraudulentas en las que compitieron tanto Madero como Porfirio Díaz. si ahora me cuestiono por qué la Revolución no ha sido benéfica es debido a que después Madero demostró no tener lo necesario para gobernar un país y después llevó a un grupo de mafiosos al poder y estos se encargaron de destruir los logros de don Porfirio para consolidar su poder. Sin embargo, muchos mexicanos debido a que desconocen nuestra historia defienden la Revolución porque “ayudó a tirar a un gobernante que era un tirano y trajo justicia social a los mexicanos”, sin embargo, no hacen más que repetir lo enseñado en la historia oficial a manera de adoctrinamiento del gobierno de la Revolución. Es cierto que el gobierno del general Díaz distaba de ser perfecto, pero tuvo sus logros, así que era perfectible.
La oposición al régimen de Porfirio Díaz comenzó con el siglo XX cuando empezaron a proliferar diarios opositores. Entre las publicaciones destacadas estaba el diario Regeneración de los hermanos Flores Magón, que comenzó a despotricar en contra del régimen en 1903. En ese tiempo existía la oposición al régimen porfirista incluso entre las clases pudientes siendo la familia Madero en Coahuila de los más férreos opositores. Esto a raíz de que Bernardo Reyes, el gobernador de Nuevo León, y en aquel entonces cacique del noreste, había tratado de imponer a dos gobernadores de Coahuila con el visto bueno de don Porfirio. Entre otros personajes, también ejercieron presión contra Reyes los miembros de la familia Carranza, en especial Venustiano que intentó ser gobernador, pero el gran elector nunca estuvo de su parte. Por otra parte, Francisco I. Madero empezó a fundar clubes antirreeleccionistas por todo el estado y había trazado un plan para ascender en la escala política. Lo que habría influido profundamente en su ser para entrar al ámbito político fue el espiritismo del que se hizo devoto en Europa mientras estudiaba en el Liceo de París. Tengo entendido que “fueron” los espíritus los que le “dijeron” a Madero que se involucrara en la política. Cabe mencionar que el espiritismo es una doctrina surgida en Estados Unidos y que fue extendida por los masones en la Belle Epoque, irónicamente al mismo tiempo que se extendía el racionalismo.
El descontento contra Porfirio Díaz se hizo evidente con las huelgas de Cananea y Río Blanco de 1906 y 1907, respectivamente. En ambos casos la dureza con la que reprimieron ambos movimientos fue patente, sin embargo, el descontento de la clase obrera y en la rural (habló de la rebelión de Tomochic en la década anterior a Cananea y Río Blanco) se hacía cada vez más difícil de controlar para el gobierno. Sin embargo, lo que abrió la botella (o la caja de Pandora) fueron las declaraciones que el general Díaz le hizo al periodista norteamericano James Creelman en 1908. En dicha entrevista el general oaxaqueño declaró que México ya estaba maduro para la democracia y que no competiría en las elecciones de 1910. Tal parece que algunos personajes le tomaron la palabra a Díaz y se apresuraron a fundar partidos políticos. Madero fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista con el que competiría en los comicios de 1910. Como sabemos, Díaz no cumplió su palabra y encarceló a Madero en 1909. En prisión, el Apóstol de la Democracia escribió su libro titulado “La sucesión presidencial de 1910” en el que criticaba el régimen de Díaz y los abusos que eran tolerados por el gobierno hasta ese momento. A partir de ese momento, Madero inicia su campaña para dar a conocer su proyecto de nación, pero don Porfirio nunca tomó en serio a Madero y hasta minimizó la amenaza que pudiera ser para su régimen.

Díaz tampoco cumplió su promesa de no postularse a la presidencia en 1910 y a partir de entonces comenzó una campaña de desprestigio en contra de Madero. Don Porfirio ordenó a la policía seguir a Madero a todas partes, e incluso en no pocas ocasiones disolvieron con lujo los mítines de este hasta que finalmente fue arrestado en San Luis Potosí poco antes de las elecciones. Obviamente, y mediante fraudes electorales, Díaz ganó la elección. Y Madero de pronto comprendió que el anciano presidente no iba a dejar el poder por las buenas. En octubre de 1910 escapó de prisión, y disfrazado de mecánico del ferrocarril llegó a San Antonio, Texas en donde promulga el Plan de San Luis. En el se desconocen los resultados de las elecciones y llama a la población a levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910 en contra del régimen de Porfirio Díaz. la mecha tardó en prender, pero para mayo de 1911 la rebelión había logrado su acción más importante: la toma de Ciudad Juárez, que en aquel entonces no era más que un pueblo polvoriento. Don Porfirio renunció a la presidencia por temor a una intervención de los norteamericanos, que apoyaron a Madero de forma implícita al permitirle comprar armas. Entre lo solicitado era un interinato que debía llamar a elecciones (craso error), con lo que Madero selló su trágico destino. El gobierno maderista ciertamente resultó ser débil y no pudo con el paquete que representa el gobierno mexicano. Incumplió con las promesas que le había hecho a Emiliano Zapata y este se levantó en armas en su contra con el Plan de Ayala, aunado a la rebelión de Pascual Orozco, la prensa de mofaba de él y en las embajadas conspiraban en su contra. Y finalmente el confiar en las personas equivocadas lo llevaron a la muerte, además de abrir la puerta al infierno que vivimos.